jueves, 20 de noviembre de 2014

Roy Chaderton: “La sabiduría de Chávez y Maduro han evitado una guerra civil”

En un momento donde los errores son magnificados y los aciertos son invisibilizados, reflexionar desde lo real, lo concreto, lo que está en el suelo se convierte en una práctica tan revolucionaria y subversiva como la de no andar guabineando en la defensa del liderazgo colectivo expresado por el presidente Nicolás Maduro.


Bajo estas coordenadas es que Roy Chaderton no profetiza el desastre ni el descalabro final y nos mira desde el mismo piso que Chávez dejó con su ausencia y su estela, que aún bordea cada una de nuestras contradicciones y a veces impide observar, determinar, las soluciones para continuar, desnudos, por la senda de la revolución organizativa, ese gris tan real en lo cotidiano como superfluo para la nación concreta y profunda.
Usted se refirió a las intenciones separatistas en Zulia y Táchira, habló del ablandamiento de la cabeza de playa y la ofensiva contra los pueblos libres. En ese contexto, ¿cuál es la fortaleza del pueblo venezolano para salir victorioso del intento de restauración conservadora?
Los inmensos progresos que se han hecho en estos años. Que los que antes no comían ahora coman, eso tiene un precio. En un país donde todo el mundo está estudiando y no hay analfabetos, según la ONU, el que no aprobó primaria pudo completarla, el que no pudo terminar la secundaria lo mismo, al igual que el que no accedió a la educación universitaria. Así cada uno de estos venezolanos, culturizados, se convierte en un instrumento de defensa del sistema que los dignificó, que fue lo primero que ocurrió con la llegada del chavismo.
Es por eso que usted ve algo curioso cuando la gente sale a la calle a defender el proceso y no lo hace con un machete ni un fusil sino con un ejemplar de la constitución. Es un espectáculo realmente maravilloso, independientemente de las realidades que tengamos que manejar con las armas. La gente que hoy empuña la constitución siente que va a perder sus derechos y dignidad, que no recuperó sino que conoció con el proceso venezolano, lo que es una reserva para la resistencia.
Por el otro lado, sí está la coincidencia entre lo que pretenden la dictadura mediática e imperial. Y me atrevo a hacer un paréntesis aquí, ya que creo que hay que llamarlas dictaduras porque en realidad los Estados Unidos no son una democracia y partimos de la base de que son un imperio con democracia ,cuando son una plutocracia.
¿A qué se refiere específicamente?
A que en Washington está el gobierno de los ricos. Abraham Lincoln hablaba de que la democracia era el gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo, y en cierta medida lo cumplió. Pero hoy lo que existe es el gobierno de los ricos y para los ricos. Hoy si alguien quiere ser senador se es millonario o se tiene millonarios detrás suyo. La prensa está concentrada y silenciada pero no bajo la censura oficial que conocemos en América Latina, sino por la de las grandes corporaciones, quienes venden basura a sus audiencias, las fanatizan religiosamente y las mantienen aisladas de lo que pasa en el mundo.
Porque uno conoce lo que sucede en la medida de lo que le convenga a Estados Unidos. Si Washington está bombardeando o torturando gente en Faluya, Irak, no se entera porque Estados Unidos es parte de la historia. Éste es un país profundamente inculto en el que sus medios pregonan la banalidad y la basura. Pocas veces se ha visto algo más asqueroso que los  reality shows donde interrogan a un hombre por embarazar a su abuelita, y ella está ahí con su barriga y de repente se pelean, aparecen unos matones y los separan.
Toda esa basura, toda esa porquería sale de ahí y por eso son el principal productor de pornografía del mundo. Sin embargo son puritanos y se horrorizan cuando el presidente de Estados Unidos tiene una experiencia de fellatio y éste es entrevistado en la Casa Blanca estrujando una lata de Coca-Cola. Es también el lugar donde usted puede perder un cargo de representación popular por un pecadillo como que lo encuentren con otra mujer que no es su esposa, como le sucedió al gobernador de Carolina del Norte cuando le relevaron un amorío con una argentina y se fue a ese país para verla pensando que "nadie se iba a dar cuenta".
Por favor. Bajo estos parámetros es que se mezcla la crueldad, la maldad, con el ridículo. Es un imperio que va a desaparecer en algún momento, pero va a tomar un tiempo y seguramente no lo vea.
¿Por qué no lo va a ver?
Porque no lo avizoro. Ojalá esté equivocado. El fin en el corto plazo, porque derrumbarlo cuesta. Es un imperio que tiene dinero y está armado, además de que el complejo industrial-militar es más fuerte que nunca. En Vietnam, por ejemplo, el mayor beneficiario fue Halliburton, que proveía desde tanques de guerra hasta hamburguesas. Todo eso está protegido, y el esfuerzo académico está centrado para la guerra; los drones son producto de esto y generan que un señor lejano de California y Texas apriete un botón al frente de una pantalla y asesine a los que ellos denominan villanos.
Hay mucha gente que se ha quebrado. Incluso personas del 4 de febrero. Ahí se hace importante la palabra "lealtad"

Los ensayos de guerra civil y los intentos divisionistas

Con la guerra de cuarta generación se intenta llevar al país a una confrontación civil estilo Siria, pero este escenario se ha desarticulado en las últimas guarimbas, ¿cómo actúa la Revolución Bolivariana y su liderazgo en este contexto en el que la reacción posee una gran beligerancia?
Hay una expresión que sostiene que para bailar tango se necesitan dos. Y para una guerra civil se necesitan dos. En quince años de proceso revolucionario ha habido situaciones muy graves y no se ha producido una guerra civil porque estuvo la sabiduría de Chávez y después la de Maduro. Cuando uno ve el caso de Altamira entiende que el mundo habría entendido un asalto para desarticular a los militares que estaban llamando a la insurrección. Chávez, en cambio, los dejó desvanecerse y se fueron de la plaza a los tres meses.
No tenemos cultura de guerra civil en el país, sí la tuvimos en la Guerra Federal y la Independencia, donde perdimos una tercera parte de la población. Hemos estado en situaciones difíciles, combates internos, golpes de Estado, procesos de desestabilización pero por una u otra razón no se han producido estallidos y se han dado procesos de conciliación. Nosotros nos reconciliamos después de la guerra subversiva de los años 60 y 70 en el proceso de pacificación. Los guerrilleros bajaron de la montaña, nadie los mató, ni tampoco mataron a nadie, e incluso algunos de ellos están en la ultraderecha.
Esa es otra historia que tiene que ver con el ablandamiento de playa: usted que la pasó tan mal como guerrillero, lleno de zancudos, huyendo de las tropas militares, comiendo mal, exponiendo su vida, y de repente encuentra el respeto y reconocimiento de la clase dirigente. De pronto empieza a ganar bien, se casa, tiene un muchachito, un perro y lo invitan a dar una conferencia en Harvard y ahí es cuando realmente se termina de ablandar porque el imperio lo está halagando, y lo deja de ver como un imperio por esas formas de seducción no violentas. Es lo que sucede con un hombre como Henrique Cardoso cuando se suma a jornadas antichavistas, al igual que Joaquín Villalobos.
Una cosa es que se vuelvan moderados o racionales porque una revolución no se hace con locos. Uno de estos racionales y de los más respetados es el economista marxista-leninista Jesús Faría, quien hace poco decía que habría que ayudar a que algunos empresarios produjeran, porque si no nos vamos a desabastecer si le hacemos la vida imposible con medidas burocráticas de supuestos izquierdistas o burócratas y vamos a contribuir a la desestabilización. Entonces, ahí es cuando uno se permite ser racional para encontrar el objetivo máximo que es más justicia social, más igualdad, democracia y libertad.
Hace poco Diosdado Cabello afirmó que hay chavistas que hablan como chavistas pero no son chavistas y hay un sector bastante conocido de la izquierda que amenaza con irse si no cumplen con lo que exigen. ¿Qué opina de esto?
Es muy fácil irse y hacer denuncias en un momento difícil por el asedio, el acoso y nuestros propios errores. Usted nunca corre riesgo. Si las cosas andan bien, usted se queda, si las cosas andan mal, usted se va. Esa no puede ser la moral de un revolucionario. Tenemos gente que piensa de esa manera y tenemos personajes que le hacen mucho daño a la revolución, muchos revolucionarios que no son tales a la hora de la chiquita. Hay mucha gente que se ha quebrado. Incluso personas del 4 de febrero. Ahí se hace importante la palabra "lealtad".
También hay personas que le hacen daños al proceso desde adentro. Un burócrata, por ejemplo, que le pone trabas a la gente. "Ah, usted quiere un carro, firme esta planilla, otra planilla, llene estos requisitos, regrese tal día", y cuando vuelve no hay nadie. En el servicio público, un revolucionario no puede tratar mal a la gente, un revolucionario tiene que amar a su pueblo, caerle bien a la gente. Ahora, si usted se siente superior por estar detrás de un escritorio y ver al otro como un miserable por estar delante, es un peligro para la Revolución. Los incompetentes e inconsecuentes le hacen daño al proceso.

Fotografía: Fabricio Contreras