martes, 21 de octubre de 2014

Cuento corto: 23 de Enero de 2003

Titino está agachado en el balcón de su casa. Trata de encajar la cacerina en la Beretta 9 mm niquelada, pero los nervios se apoderan de su cuerpo y el temblor en sus manos, no le permite culminar esta maniobra. Estaba en su caja plástica recién destapada con dos cajas de balas Winchester y dos cacerinas adicionales. Compró este arsenal hace tres meses, cuando asistió a una de las reuniones del condominio. "¡Mosca!" - Le dijeron - "Esos chavistas van a bajar del cerro y van a barrer con nuestros apartamentos... Van a violar a tu esposa y a tus hijas... Se van a llevar tu carro último modelo y le van a regalar tus muebles a unos cubanos que viven en Catia entrenando a los malandros de Diosdado...". Su esposa está en un rincón de la sala, abrazando con fuerza a sus dos hijas. Una de ellas gime tratando de soltarse y los dedos de Verónica se blanquean al impedir que Gigi logre su cometido. Titino trata de respirar hondo y ubica en su memoria las clases de yoga que le dictó el profesor Maranatha, pero la calma no llega. "¡Ese cabrón de Maranatha!" - balbucea - "Y eso que me cobró en dólares el Indú de mierda... ¿Dónde estará el instructivo de esta vaina?...". Verónica se desespera y le dice en susurro, temiendo que alguien la oyera: "¿Qué pasa Titino? ¿Cómo que no puedes meter las balas en esa cosa? ¿No me digas que de nada te sirvieron las clases en el polígono de tiro? Mi mamá bien me lo decía. Titino sabrá mucho de Ingeniería y Computadoras, pero para ser mercenario es un cagón...". Titino no respopnde. Por fin la bendita cacerina entró en el mango de la pistola. "¡Ajá! Por fin. Bonita la cosa esta..." - ahora le responde a su mujer - "A tu mamá es a la primera que debería meterle dos tiros por habladora de paja. Quisiera ella tener el Penthouse que te compré". Verónica no está como para defender a su madre. 

Paquita, la española del 5-A, le advirtió sobre los comunistas republicanos. Le dijo que no perdonaban virgos treceañeros y su hija mayor no los tenía, pero los aparentaba. "Maldita sea el día en que me puse a escuchar las historias de esa franquista...". Titino se asoma al balcón. Apenas muestra los ojos y la nariz. Pepeto y Felix están montando una barricada en la garita de vigilancia. Despidieron ayer al vigilante. Era negrito y tenía pinta de chavista infiltrado. "Ese tierrúo estaba pasando información a los comunistas... ¡Seguro que si!... Yo le vi una vaina rara en las manos el otro día... Me dijo que era una arepa con queso, pero ¡Que va! A otro perro con ese hueso. Ese tenía C4 escondido en la garita... Menos mal que botaron a ese carajo; veía medio extraño a mi Verónica. ¡Claro! Como nunca ven un culo blanco...". Verónica trata de retener a Gigi. Catherine está tranquila en su regazo. Pero Gigi insiste en soltarse de sus manos. "¡Quédate tranquila, Gigi! ¿No ves que tu papá nos va a defender de esas hordas de chavistas que quieren quitarnos nuestro apartamento, nuestro carro, nuestras acciones en el Country y su linda oficina en el Sambil? - de inmediato piensa - "¡Coño! Me salió como propaganda de Banco...". Gigi se voltea hacia su madre y le dice: "Mami, solo quiero prender la televisión para ver las comiquitas". "¡Que comiquitas del carajo!" - grita su padre - "Prende esa vaina y ponla en Venevisión. Quiero saber por donde vienen esos desgraciados. A ver si cogen para Santa Mónica y se olvidan de esta urbanización". 

Gigi, por fin se desprende del abrazo de su madre y toma el control para encender el televisor. Por error marca el 08 y ven las imágenes de Venezolana de Televisión. La multitud es enorme. Están en la Avenida Bolívar. No cabe un alma y se desbordan las calles vecinas. Fuerzas Armadas, Universidad, El Nuevo Circo, El Silencio hasta Plaza Venezuela. Cantan, bailan, gritan, gozan... "¡Uh! ¡Ah! ¡Chávez no se va!... ¡Uh! ¡Ah! ¡Chávez no se va!... Chávez, Chávez, Chávez...". Titino no lo puede creer. Suelta la pistola en el piso y se va acercando al televisor. "¿Qué es esto? ¿No y que venían a invadirnos?". "Chávez los tiene locos, Chávez los tiene locos..." - se escucha desde la pantalla. Verónica suspira y traga grueso. Gigi, baila y canta al son de la pegajosa canción "Chávez los tiene locos, Chávez los tiene locos...". Titino ve a su mujer y no sabe si reír o llorar; solo pregunta: "¿Qué día es hoy?" "23 de Enero, papi" - le responde Verónica. Vuelve al balcón, recoge la pistola y la mete de nuevo en su caja. Recoge las cacerinas y todo va a parar a la bolsa negra en que se encontraban. "Verónica. Recuérdame vender esta mierda o botarla bien lejos de la casa". Se asoma en el balcón y abre la ventana de par en par. Respira profundo. 

Todavía están Pepeto y Felix armando la barricada. En un segundo entiende todo y grita desde el balcón: "Feeeelix... Pepeeetoo... Dejen esa mierda y váyanse a dormir ¡Nojodaaaa!".

Nota: Este es un cuento de lectura rápida. Cualquier parecido con la realidad, es pura coincidencia.